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FELICIDADES, CAROLINA

jueves, 25 de junio de 2009

CUMPLEAÑOS FELIZ, CUMPLEAÑOS FELIZ...
Ya sé que tu onomástica es mañana, día 26, pero como no quiero que se me olvide, te felicito hoy.
Espero que pases un buen día y que la experiencia de la PAU haya dejado de suponerte un motivo de agobio.
Te deseo lo mejor para ese futuro tan prometedor que se abre ante ti.
Y recuerda: nena, tú vales mucho (más de lo que imaginas). Confía más en ti y sigue firme hacia adelante.
Ha sido un verdadero placer ser tu profesora durante estos tres años que hemos compartido.
Muchos besos.


Isabel Berruga

ENERGÍA NUCLEAR: FALSAS ESPERANZAS

Durante 300 años, el mundo industrializado ha estado quemando combustibles fósiles. El carbón, el petróleo y el gas son los restos enterrados de antiguos ecosistemas depositados millones de años atrás por la propia naturaleza. Por otra parte, la temperatura de la tierra está delicadamente regulada por gases que se encuentran en la atmósfera. En el año 1000 el dióxido de carbono estaba presente en la atmósfera en una proporción de 270 partes por millón. A comienzos del siglo XIX la combustión de fuentes de energía fósil por parte de la humanidad comenzó a dejar huella en la atmósfera. Sociedades cada vez más industrializadas emitían rápidamente más dióxido de carbono del que los ecosistemas podían absorber. A la ciencia le llevó otros 150 años reconocer las consecuencias de dicho proceso. Pero al cabo de décadas de debate y negación de la realidad, la imagen se dibuja ahora con claridad: Nosotros, en los países industrializados, estamos cambiando el clima.
Actualmente nos encontramos con la polémica de quienes parecen mostrarse partidarios de construir nuevas centrales nucleares en nuestro país, actitud que choca con los intereses y la actitud de la mayoría de los ciudadanos en España. Las energías alternativas renovables como la eólica y la solar proporcionan muchos nuevos puestos de trabajo, pero no así la nuclear, en la cual se emplea a muy poco personal para el funcionamiento y mantenimiento de una central. Pero la consideración sobre los tipos de energía no se sustenta solamente en los puestos de trabajo que pueda proporcionar, sino que existe otra serie de serias consideraciones a tener en cuenta.
Uno de los mayores problemas que presenta la producción de energía por medio de centrales nucleares, posiblemente el mayor y el más escondido, son los residuos que producen. Se necesitan decenas de miles de años de aislamiento sin que por ello se reduzca su capacidad de contaminación y peligro para el ser humano y el resto de los seres vivientes. Después de 60 años de intentos, todavía no se vislumbra ninguna solución técnica para el problema.
Tampoco se nos suele decir, por parte de los pro-nucleares, que en la minería del uranio se destrozan, se machacan 660 toneladas de roca para lograr una tonelada de óxido de uranio. Si tenemos en cuenta que una central nuclear convencional precisa de 200 toneladas de uranio al año para abastecerse, podemos imaginar la inmensa cantidad de roca que se destroza, es decir, 130.000 toneladas de desperdicio natural. Paradójicamente, quienes postulan por el uso de la energía nuclear para evitar la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera, no saben o no quieren tener en cuenta la ingente flota de camiones y máquinas pesadas que a diario trabajan y transportan ese tipo de minería hasta las plantas de refinamiento del uranio, consumiendo combustibles derivados del petróleo que continúan emitiendo CO2 al espacio. Y en cuanto al problema del agua dulce, cada vez más acuciante, se sabe que una mina de uranio como la de Olympic Dam en Australia consume la enorme cantidad de 33 millones de litros de agua al día. Como vemos, la falacia de que la energía nuclear es una energía limpia, sólo puede convencer a quien fácilmente se deja convencer de cualquier cosa.
Uno de los productos del reprocesamiento del uranio utilizado para hacer funcionar las centrales nucleares es la extracción del plutonio a partir de aquel combustible gastado. Hay almacenadas más de 270 toneladas de plutonio en depósitos civiles alrededor del mundo, y sólo hacen falta 4 Kg de este material para fabricar una bomba atómica capaz de destruir toda una ciudad. Además, hoy tenemos noticia de que en los últimos tiempos se han detectado 650 casos de contrabando de materiales nucleares y radiactivos.
En 1979, en la central nuclear de Harrisburg, en los Estados Unidos, la unidad 2 sufrió una fusión parcial del núcleo, con la consiguiente movilización y alarma de la población circundante. Desde entonces no se han encargado o construido nuevas centrales nucleares en los Estados Unidos.
En abril de 1986 se produjo una gran explosión en la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania. Miles de soldados y trabajadores recibieron dosis masivas de radiación en el intento de contener el desastre. No se sabe exactamente el número de muertes que provocó el accidente, pero 350.000 personas fueron evacuadas de las zonas aledañas y jamás pudieron regresar, y más de cinco millones de personas viven aún en zonas contaminadas. Las consecuencias inmediatas fueron un enorme incremento en las tasas de cáncer y de mortalidad infantil en las zonas afectadas.
La industria nuclear ha intentado presentar el accidente de Chernóbil como un raro caso único. Pero en agosto de 2006 en Suecia, los operadores de la central nuclear de Forsmark se vieron enfrentados durante media hora a otro caso de fusión del núcleo. Asimismo ha habido otros casos similares en India, Alemania y Estados Unidos.
A pesar de este historial extraordinario sigue habiendo algunas personas que sugieren que la energía nuclear tiene un importante papel que jugar en el urgente abandono de los combustibles fósiles.
Hay mucha gente buscando respuestas a la crisis climática. Afortunadamente, estas respuestas están a nuestro alrededor. Hay una variedad de tecnologías de energías renovables que está despegando. Fuentes de energía intermitentes como la solar y la eólica, se combinan con otras renovables como la geotérmica, la biomasa, la minihidráulica y la cogeneración.
Muchas naciones están desarrollando ambiciosos proyectos en energías renovables. China ha establecido el 15% para el 2020, y California ha adoptado un 20% para el 2017. Otros países incluso apuntan más alto.
Hacer un uso más eficiente de la energía significa que acabemos usando menos, y es mucho más barato ahorrar energía que producirla. Nos plantean un falso dilema cuando se nos pide elegir entre el cambio climático y un futuro nuclear, pero lo cierto es que no hay barreras tecnológicas para un mundo movido por energías limpias. Las barreras son únicamente políticas.
Adolfo Rebolledo Gaudes

HABLAMOS MUCHO Y AMAMOS POCO

jueves, 5 de marzo de 2009

He leído en la Isla Trapobana el último artículo sobre la tauromaquia. Yo no quisiera escribir más sobre la tauromaquia, sino más concretamente sobre los toros. A mí también me gustan los toros, por eso no voy a las corridas.
En mi anterior artículo me había propuesto no transcribir citas de personajes célebres, pero como veo que en el último escrito sobre este asunto en La Trapobana se insiste en ese estilo de argumentación, voy yo también a resucitar algunos muertos (y alguno vivo) para que nos recuerden sus dichos célebres sobre la no-violencia, el trato a los animales, y los toros.
Mahatma Gandhi "La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la forma en que son tratados sus animales... Mantengo que cuanto más indefensa está una criatura, más derecho tiene a que el ser humano la proteja de su crueldad"
UNESCO, 1980: "La tauromaquia es el malhadado y venal arte de torturar y matar animales en público y según unas reglas. Traumatiza a los niños y los adultos sensibles. Agrava el estado de los neurópatas atraídos por estos espectáculos. Desnaturaliza la relación entre el hombre y el animal. En ello, constituye un desafío mayor a la moral, la educación, la ciencia y la cultura."
Félix Lope de Vega (poeta y escritor) "No te falta razón , que esta fiesta bruta sólo ha quedado en España y no hay nación que una cosa tan bárbara e inhumana si no es España consienta."

Antonio Machado: (Poesía y prosa, pag 1959) Las prácticas crueles -a pesar de nuestra afición a los toros- no tendrán nunca buena opinión en España".

Ahora encontramos a dos “conversos” que participaron a favor de las corridas de toros y parece ser que más tarde cambiaron de opinión:

Federico García Lorca: Este poema es posterior a su "Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías".
¿Es Federico un converso?

Ay desdichada España! ¡País de negruras, de
fuego y horror! ¡Apoteosis de imbecilidad
dirigida por curas lujuriosos, toreros chulos,
prostitutas sin alma, ladrones de frac e
ignorantes de fe!

Pablo Picasso (referido al ‘Guernica’, y recordemos que el toro no es cruel) :"El toro no es el fascismo, sino la crueldad".
Sofía, de Grecia, reina de España: En declaraciones a la periodista Pilar Urbano recogidas en
el libro "La reina muy de cerca" en octubre de 2008.

"¿Hacer sufrir a un toro en la plaza para que el público disfrute y unos cuantos hagan negocio? Que hagan lo que quieran, pero yo no lo comparto.”


Manuel Vicent: "Los toros es un arte que consiste en convertir a un bello animal en una albóndiga sanguinolenta"

Pablo Sorozábal, 1897-1980. Compositor."La tauromaquia, también llamada, me ha parecido siempre una monstruosidad, una repugnante salvajada. La tortura del toro en el ruedo no es sino un crimen deleznable y odioso”.

Francisco Umbral: el crucificado inocente, el ser doliente de la España cínica, es el toro, la vaquilla..."
Emilio Zola: “Soy absolutamente contrario a las corridas de toros, que son espectáculo abominablecuya crueldad imbécil es, para la multitud, una educación de sangre y lodo.”
Víctor Hugo: “Torturar a un toro por placer, por diversión, más que torturar a un animal es torturar a una conciencia.”
Desmond Morris (antropólogo, escritor)
La patética y operística corrida de toros, último remanente de una era bárbara y pasada, todavía deshonra nuestra civilización."

Guillermo Cabrera Infante: “Yo viviría en Sevilla si quitaran la plaza de toros. Hemingway me engañó cuando decía que era una muerte limpia; es un intolerable castigo.”
Gregorio Marañón y Posadillo. 1887-1960 Médico, escritor e historiador. De una conversación mantenida con el periodista Marín Gómez Santos. Citada por José María Gil Robles en "No fue posible la paz", pag. 487."España es el pueblo que ha tenido más guerras civiles debido a la influencia funesta de la fiesta de los toros."
Ramón y Cajal, Santiago. 1852-1934 Histólogo, escritor, premio Nobel."Me enorgullezco de no haber figurado nunca entre la clientela especial de las corridas de toros”
Joaquín Araujo. 1947- Ecologista, escritor, articulista. En El País Semanal, 23 de julio de 1995."Porque cuando la muerte, aunque sea la de un animal, resulta tan divertida para alguien, estamos renunciando sencillamente a una de las mejores facetas de lo humano: la piedad."
En fin, la lista podría ampliarse considerablemente, porque en realidad somos muchos más en España quienes nos mostramos en contra de tan deleznable espectáculo que quienes lo defienden. Como muestra de nuestro presente, remito al lector a los siguientes enlaces, donde podrán comprobar cómo en la actualidad se están llevando a cabo encuestas y movimientos sociales en contra de las corridas de toros, esperando que este fermento vaya transformando la conciencia en la sociedad española, porque posiblemente ha llegado el momento de hablar y de tomar iniciativas en este respecto.
http://www.elpais.com/encuestas/resultados.html?id=9287
http://www.lavanguardia.es/lv24h/51260474815.html

Adolfo Rebolledo Gaudes

La fiesta de los toros, ¿es cultura?

lunes, 23 de febrero de 2009

“La tauromaquia es de todas las Bellas Artes la más ortodoxa, pues es la que más prepara el alma para la contemplación de las grandes verdades”.
Miguel de Unamuno.


No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.
Qué gran torero en la plaza,
qué gran serrano en la sierra,
qué blando con las espigas,
qué duro con las espuelas,
qué tierno con el rocío, qué deslumbrante en la feria,
qué tremendo con las últimas
banderillas de tinieblas.

F. García Lorca a su amigo Sánchez Mejías.

Federico García Lorca no se anduvo por las ramas a la hora de opinar sobre la fiesta de los toros, sobre la que dijo: «El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo». El gran poeta granadino era un gran aficionado y la defendió siempre de los ataques de los que la calificaban de bárbara y de inculta. A los anales de la poesía ha pasado su ‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejías’ cuando a éste lo mató el toro ‘Granadino’ en Manzanares el 11 de agosto de 1934.

¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
La luna de par en par,
caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras
¡Que no quiero verla!
...

Ignacio Sánchez Mejías fue un torero intelectual que alcanzó más fama por sus actividades fuera de los ruedos que en ellos. Autor de varias obras teatrales, e incluso presidente del equipo de fútbol del Betis, por sus inquietudes literarias estuvo muy unido a la intelectualidad de la época y su muerte y los versos de García Lorca y también de Alberti le proporcionaron una fama que no se correspondía con sus logros delante del toro, aunque fue un torero valiente.

Rafael Alberti: torero por un día. Su amistad con muchos poetas y artistas dio margen a que Rafael Alberti viera satisfecha una de las ilusiones de su vida: la de ser torero por un día. El genial poeta portuense fue siempre un gran aficionado, pero le faltaba ‘sentirse’ torero y el 14 de julio de 1927 se vistió de luces e hizo el paseíllo en la cuadrilla de Sánchez Mejías en la plaza de Pontevedra. Como es natural, no se puso delante del toro, pero él contaba la experiencia y recordaba que «con cierto encogimiento de ombligo desfilé por el ruedo, entre sones de pasodobles y ecos de clarines». En la obra de Alberti figuran numerosas poesías taurinas. Durante su exilio en América asistió a todas las corridas que pudo y tuvo una gran amistad con Luis Miguel Dominguín al que en Venezuela le escribió:

Vuelvo a los toros por ti,
yo, Rafael.
Por ti, al ruedo
¡Ay con más años que miedo!
Luis Miguel.
¡Oh, gran torero de España!,
¡Que cartel!
que imposible y gran corrida,
la más grande de tu vida,
te propongo, Luis Miguel.
tú, el único matador,
rosa picassiano y oro;
Pablo Ruiz Picasso, el toro,
y yo, el picador.

Rafael Alberti diseñó el último traje de luces que vistió el torero madrileño e incluso pintó el cartel de una corrida que toreó en Belgrado. Y si Alberti fue torero de ocasión, el director teatral Salvador Távora lo fue de verdad y figuraba en la cuadrilla del rejoneador Salvador Guardiola en la trágica tarde en que este murió al ser cogido en el coso taurino de Palma de Mallorca.

Pero la admiración por el arte de torear y la devoción hacia determinados toreros ha sido algo consustancial no sólo en poetas y pintores, sino también en políticos. Cabe recordar la obra pictórica de Goya, un apasionado de la fiesta. Y en cuanto a políticos se cuenta que a finales del siglo pasado, en el transcurso de una recepción en el Palacio Real, Cánovas del Castillo recibía a los invitados con un saludo protocolario, hasta que llegó Rafael Guerra ‘Guerrita’, al que abrazó con efusividad y al que dedicó palabras encomiásticas. Al día siguiente, fueron a transmitirle las quejas del obispo de Madrid-Alcalá que consideraba inadecuado el recibimiento a un torero y el excepcional político malagueño le dijo: «Yo, de un plumazo, puedo hacer un obispo, ¡pero a ver quién es capaz de hacer otro ‘Guerrita’!».

Admiración por Belmonte. Juan Belmonte fue otro torero que alternó, casi desde sus comienzos, con la intelectualidad y de ello deja constancia el hecho de que en 1913, cuando todavía era novillero, la peña ‘Los 20’ le organizó un homenaje y en la convocatoria se decía: «Los apotegmas de nuestros políticos nos merecen poco crédito. Consideramos la tauromaquia más noble y deleitable, aunque no menos trágica, que la logomaquia –esto es, la política española– y a Juan Belmonte más digno del aura popular y el lauro de los selectos que a la mayor parte de los diestros con alternativa en el Parlamento». Y tomen nota de algunos de los firmantes: Valle Inclán, Pérez de Ayala, Romero de Torres, Sebastián Miranda...

Numerosas frases perpetúan, asimismo, la admiración por el arte de torear. Manuel Machado dijo en cierta ocasión que «antes que poeta, hubiera preferido ser un buen banderillero», Ortega y Gasset confesaba que «hubiera cambiado mi fama por la gloria que solo es dable a los matadores de toros». A Pérez de Ayala le hablaron de la crueldad de la fiesta y dijo aquello de «lleva usted razón, si yo fuera presidente del gobierno suprimiría las corridas de toros, pero como afortunadamente no lo soy, pues no me pierdo ni una».

Y cuando a Gerardo Diego le preguntaron que como era posible que en Santander hubiera presenciado una corrida por la mañana, otra por la tarde y una tercera por la noche, se limitó a decir: «todos los días deberían ser así».

Cátedra del Ateneo.
El Maestro Fray Domingo
va a hacer un sutil distingo
al definir su toreo:
Cambia la aguja al correo,
para, carga, templa y manda,
y si el tren te duda y anda,
aguanta, quieto y torero
(el fraile fue cocinero)
y échatelo a la otra banda.

Gerardo Diego, "Cargar la suerte"

El único que se salió un poco de tono fue el Nobel Jacinto Benavente al que le preguntaron si le gustaban los toros y respondió que «si he de ser sincero, me gustan bastante más los toreros». Don Jacinto nunca se escondió en ese armario del que dicen que salen ahora los homosexuales.

Picasso y Hemingway. Pablo Ruiz Picasso confesó en más de una ocasión que lo que más echaba en falta en su exilio francés eran las corridas de toros, aunque curaba su nostalgia asistiendo a todas las que se celebraban en Nimes, Arles y otras plazas del sur de Francia. La pinacoteca taurina del genio malagueño es abundante y entabló una gran amistad con Luis Miguel Dominguín, al que bautizó a su hija Paola. Pero lo que muchos quizá no sepan es que Picasso en 1935 sufrió una crisis y buscó refugio espiritual en la poesía, para lo que, naturalmente, se inspiró en lo taurino. y entre su obra hay que reseñar ‘Lengua de fuego abanica...’, ‘La corrida’ y ‘Recogiendo limosnas’ en la que en la que escribe:

Recogiendo limosnas en su plato de oro
vestido de jardín,
aquí está ya el torero,
sangrando su alegría entre los pliegues de la capa
y recortando estrellas con tijeras de rosas,
sacudiendo su cuerpo la arena del reloj,
en el cuadro que descarga en la plaza el arco iris
que abanica la tarde del parto.
sin dolor nace el toro,
que es el alfiletero de los gritos
que silban la rapidez de la carretera.

Y de todos es conocida la pasión de Ernest Hemingway por los toros y su amistad con el Niño de la Palma, en el que se inspiró para escribir en 1932 ‘Muerte en la tarde’, aunque ya en 1927 se había ocupado del tema taurino en ‘Tarde de toros’ y posteriormente en ‘Verano sangriento’ en el que contaba la competencia entre Luis Miguel y Antonio Ordóñez, que heredó la admiración que el Nobel norteamericano sintió por su padre. También en el extranjero ha calado siempre profundamente la fiesta de los toros y así Henri de Montherlant, miembro de la Academia Francesa dedicó parte de su obra a ella. Incluso toreó vestido de luces en varias plazas francesas, en Albacete y en Burgos.

Un prodigioso mágico sentido,
un recordar callado en el oído
y un sentir que en mis ojos sin voz veo.
Una sonora soledad lejana,
fuente sin fin de la que insomne mana
la música callada del toreo.
Querida cuadrilla, pleguemos los capotes, despidámonos del público,
y salgamos de esta plaza sin hacer ruido.

José Bergamín,"La música callada del toreo".

Recopilar toda la literatura taurina es tarea imposible, pero queremos dejar constancia de que a ella dedicaron parte de su obra José Bergamín (La música callada del toreo), Vicente Aleixandre (Toro, La cogida, Corrida en el pueblo, Misterio de la muerte del toro), Dámaso Alonso (Torrente de la sangre), José María Pemán (Torero vistiéndose), Jorge Luis Borges (De la diversa Andalucía), Miguel Ángel Asturias (Toro-Tumbo), Pablo Neruda (Llegada a Puerto Picasso), Rafael Duyos (El toro cinqueño), Manuel Altolaguirre (Era un dolor y Joselillo), José Antonio Muñoz Rojas (Elegía a Manolete), Gustavo Adolfo Bécquer (La corrida en Argón), Juan Ramón Jiménez (Auroras de Moguer), Alfonso Canales (Oda a Antonio Ordóñez, El toro Lázaro), Fernando Villalón, Felipe Sasone, Jean Cocteau, Nicolai Aseiev, José Carlos de Luna y Jorge Guillén que escribió:

Mi corazón, cuyo peligro adoro,
No es una mera frase cortesana:
el hombre entero afronta siempre al toro
con peligro mortal. Así se afana.

La fiesta de los toros, ¿es cultura? El poeta Federico García Lorca lo dejó bien claro.




Adaptado de www.ganaderosdelidia.com

TODOS LOS ANIMALES SON BRAVOS

miércoles, 11 de febrero de 2009

Agradezco la respuesta de mi buen compañero Francisco Mujeriego a mi escrito previo sobre mis consideraciones, y las de otros, sobre la tauromaquia. A pesar de la disparidad de opinión o gusto, mis posibles críticas nunca intentarán socavar el respeto hacia la persona, sino que irán dirigidas hacia hechos concretos. Respondo con el título de que todos los animales son bravos cuando se les pone en peligro, puesto que incluso la gallina defiende todo lo fieramente que puede a sus polluelos cuando éstos corren riesgos serios de supervivencia.
Tratar de eludir como argumento el sufrimiento del toro durante la corrida, es dejar aparte el punto principal que nos mueve a quienes abogamos por la abolición de este auténtico suplicio de un animal que desea vivir, al igual que nosotros y el resto de los animales, recibiendo el menor dolor posible. Esto es algo de cajón, consustancial a la naturaleza de todos los animales.
No nos impresiona la cantidad de datos que puedan presentarse a favor, tanto históricos como legales, sobre esa “fiesta” que ya no lo es para la mayoría de los españoles. Si iniciamos una contienda dialéctica en ese sentido, quienes estamos en contra podríamos presentar igualmente exquisitas demostraciones históricas, biológicas y morales para intentar calibrar la balanza de la contraposición. No obstante, y a fin de aprovechar nuestro precioso tiempo en los aspectos que realmente pueden interesar, sacaremos a luz nuestro convencimiento de que debemos y podemos hacer un mundo mejor, no solamente para los humanos –por lo cual también nos movemos- sino asimismo para los animales, y por añadidura a todos los seres vivos del planeta, incluyendo los bosques, y considerando de forma similar a los océanos y a la atmósfera.
Somos conscientes de este moderno despertar de gran parte de la sociedad española decididamente en contra de la corrida de toros. Y no nos confundamos, porque quienes somos viajeros empedernidos sabemos que actualmente se nos identifica cada vez menos a los españoles con los toreros, quizás gracias a la parte positiva de la globalización y de internet, donde el mundo entero conoce casi al instante las tendencias y los movimientos de resto del orbe. A menudo sucede que estamos tan introducidos en nuestras costumbres, arraigos y tradiciones, que para muchos resulta realmente difícil poder calibrar la existencia desde la toma de bases de otra dimensión humana. Y ello es una lástima, porque en cierto modo uno mismo se condiciona a sus propias vivencias escogidas, cerrándose así la posibilidad de contemplar la vida y actuar en ella distintamente y, por qué no, más positivamente en el entendimiento global de cuantos seres habitamos el planeta. Pero no, por desgracia sucede en demasía que hemos estamos haciendo de nuestra sociedad una especie de supermercado feliz donde todo dolor ajeno parece esfumarse, incluido el de los animales. Si por muchos fuera, seguiríamos en la España de las alpargatas, las castañuelas y los señoritos (entre los que abundaban los empresarios taurinos).
La abolición de la caza del zorro en el Reino Unido, tradición igualmente antigua en aquel país, hace sólo unos meses sacó en protesta a las calles decenas de miles de personas que se mostraban a favor de la misma, especialmente quienes vivían de esa historia. Se armaron revueltas y violencias varias, pero al final se impuso la ley por decisión mayoritaria de la sociedad británica.
Por otra parte, presentar a empresarios del mundo taurino con el fin que nos convenza para admitir las corridas de toros, es como presentar a un banquero para que nos convenza de las bondades de los sistemas actuales bancarios, en los que muy a menudo operan con nuestro propio dinero para enriquecerse mientras nosotros no obtenemos absolutamente ningún beneficio.
Por emular a Francisco, quiero añadir el enlace a una página sobre animales, no solamente sobre la tauromaquia, sino sobre cómo se aniquila a los mismos con distintos fines: para comer, para entretenerse, para vestirse, e incluso por cuestiones religiosas. He conocido a quien se ha hecho vegetariano después de haber visto el vídeo. Espero que tengáis “agallas” para poder verlo hasta el final.

http://video.google.com/videoplay?docid=7576567901991519153


Hellín, 05 febrero de 2009


Adolfo Rebolledo Gaudes

BRAVO, TORO

jueves, 5 de febrero de 2009


He leído, ahora sí, con detenimiento y respeto el post de un compañero sobre la fiesta de los toros y la polémica que se ha suscitado al parecer entre algunos alumnos del centro, taurófilos unos y taurófobos los otros. Algunas de sus argumentaciones puedo compartirlas pero no otras. Creo que todas las posturas son respetables y cada uno puede defender la suya con argumentos y sin menospreciar al discrepante. Pero dicho ésto, y sin entrar por el momento en cuestiones de tipo anatómico-fisiológico acerca de si el animal sufre o no sufre tanto como se dice, o en los aspectos rituales y artísticos inherentes a una corrida de toros, o en otras connotaciones sociopolíticas como confundir el toreo con el españolismo (lo hacen algunos grupos), si me gustaría romper una lanza por la fiesta (me da miedo llamarla nacional por si alguien se ofende, pero desde luego de donde no es propia es de Burkina Faso). Pero sobre todo quiero romperla por el toro y lo que simboliza.

La relación entre toro y hombre se remonta en el mundo ibérico, y en el mediterráneo en general, según los expertos al Neolítico, etapa donde el uro (Bos taurus primigenius), antepasado del actual bóvido, comenzó a ser utilizado como fuente de materias primas. Desde aquellos tiempos pretéritos en los que empezó su domesticación surgiría una estrecha relación que se prolongaría en el tiempo hasta nuestros días. Incluso ha llegado a ser utilizado como patrón de cambio premonetal hasta el siglo XVIII, pues su costosa crianza lo hacía símbolo de riqueza y rango social. Aquel antepasado salvaje no tuvo tanta suerte como el toro de lidia actual y la desaparición de sus territorios junto con la presión cinegética provocaron su extinción en Europa allá por el siglo XVII. Es posible que a su pariente doméstico le hubiera ocurrido lo mismo de no haber sido criado en cautividad. De hecho el nuestro es el único país de Europa, junto con Portugal y el sur de Francia, donde existe el toro bravo.

El origen de las actuales corridas de toros bien pudiera estar en las antiguas técnicas venatorias practicadas en etapas preagrícolas por distintas civilizaciones mediterráneas y consistentes en sujetarlo de cuerpo y patas, esquivarlo con quiebros, etc. Tito Bustillo (Asturias), Altamira (Santander), Alpera y Minateda (Albacete), Castellón, Teruel, y otros abrigos levantinos guardan desde el Paleolítico testimonios rupestres de la fascinación que el hombre ha sentido por este animal. El asombro ante su bravura y belleza pudo ser el origen de su utilización como elemento lúdico-religioso y motivo de divertimento previo a su sacrificio. Muchos pueblos mediterráneos (cretenses, ibéricos...) lo utilizaron en ceremonias y rituales religiosas, como ofrenda, sacrificio o en juegos taurinos, como griegos y romanos. En otras culturas era adorado como una deidad de alto rango. Ahí tenemos a Apis, o a Zeus a menudo representado como un toro, al minotauro...

La primera cita de un festejo taurino en nuestro país se remonta al 815 en León, y la de una ganadería aparece en el siglo XV. Parece que la pervivencia durante la Edad Media del toro en nuestras tierras está directamente relacionada con nuestra historia, pues las grandes franjas de "tierra de nadie" que separaban los reinos cristianos de los territorios musulmanes, así como las heredades y posesiones de la nobleza surgida de la constitución del reino de España permitieron a las vacadas vivir libres en esos territorios.

Pero sobre las poblaciones de toro bravo se ha venido ejerciendo una importante presión, y no precisamente por parte de los toreros que se enfrentan a ellos en las plazas. La transformación del territorio forestal en suelo agrícola debido a la necesidad de producir alimentos ha sido una de las causas que ha provocado la reducción de la cabaña brava al reducir su espacio vital. Al igual que grandes extensiones de bosque mediterráneo, muchos dominios ganaderos se roturaron para poder ser cultivados. Por otro lado la Desamortización de Mendizábal hizo que parte de la cabaña ganadera en manos de la Iglesia pasara a los particulares, reduciéndose la mayoría de ellas con el objeto de utilizar el suelo en otros menesteres. Hoy en día el toro bravo (las ganaderías) se extiende en su mayoría por zonas infrautilizadas o de sierra. Hay quien va más allá y argumenta que sin la presencia del ganado bravo en nuestro territorio gran parte de él estaría próximo a convertirse en un desierto. Los espacios donde pace este animal, por lo general bien conservados, encierran una gran biodiversidad de flora y fauna, siendo refugio de numerosas especies. Parece por tanto que muchos ecosistemas ibéricos (la dehesa, por ejemplo) o de otros pagos le deben mucho a este bóvido y, por ende, a la fiesta. Por otro lado el toro de lidia es hoy día un animal que vive libre en su medio natural pero al mismo tiempo no es un animal salvaje, por cuanto su situación genética y poblacional viene siendo controlada desde antaño. No sé hasta qué punto sería conveniente para el toro, tal como están las cosas, abrirle las puertas del coso y que se vaya a pastar por su cuenta al campo. Pudiera sucederle lo mismo que a otras especies en peligro de desaparición como el lince ibérico, el oso o el lobo.

En fin, que el toro fue y sigue siendo, a pesar del tiempo transcurrido, un animal emblemático en muchos lugares del mundo mediterráneo. Pervivencias de su simbolismo y significado se hallan en una gran variedad de usos y costumbres cuyo ejemplo más cercano es la Península Ibérica.

Cuestión para un próximo debate: ¿Es preferible vivir a cuerpo de rey para morir en una plaza, con la posibilidad de ser indultado o llevarte por delante a tu verdugo, o vivir estabulado varios meses para terminar en un matadero después de un agónico viaje en camión donde muchos de tus congéneres fenecerán asfixiados? Se sigue comparando a las corridas de toros con una tortura o sacrificio ritual que termina con la muerte del astado, pero no es así. El toro es un alimento y tras la lidia se despieza para venderse en el mercado de turno. Recordemos que el ser humano como depredador que es, no olvidemos que está en la cima de la pirámide trófica, mata para alimentarse centenares de miles de animales domésticos al día, pero al único que le da la oportunidad de morir peleando es al toro.

Otrosí digo: precisamente en esta época del año, en numerosos pueblos de nuestra geografía, se realiza otro sacrificio ritual: la matanza del gorrino. ¿Alguien ha visto alguna vez como al cerdo que -salvo el de San Antón en La Alberca- ha vivido toda su vida encerrado y entre la mugre de la pocilga, lo cogen con un garfio del morro y sin dejar de batirse y chillar (sus gritos se oyen en la distancia) lo levantan entre varios hombres hasta una mesa en la que el matarife le clava en el cuello un cuchillo que hace que se desangre lentamente (minutos que se le deben hacer eternos al pobre animal, si tuviera conciencia) hasta que muere finalmente de chock hipovolémico. ¿No estaría el cerdo mejor en el campo, libre, retozando con su primo el jabalí? Ahora, qué buenas que están las morcillas, y los chorizos, y el jamón, y la longaniza, y el salchichón, y el chusmarro, y la butifarra, y el lomo de orza, y...


Francisco Mujeriego. Profesor del IES Izpisúa Belmonte.





Documentación e ilustraciones:

  • La Revista. Magazine del El Mundo (de donde he tomado prestado el título del artículo)
  • SIMBOLISMO DEL TORO EN LAS CULTURAS DEL MEDITERRÁNEO ANTIGUO. Dra. Dª Cristina DELGADO LINACERO. Laboratorio de Arqueozoología.Universidad Autónoma de Madrid.

¿HACER SUFRIR PARA DIVERTIRSE?

lunes, 2 de febrero de 2009

Algunos observamos con interés cómo viene desarrollándose en nuestro instituto una especie de contienda durante las últimas semanas, a veces incluso de modo furtivo, entre quienes están a favor de las corridas de toros y de quienes no lo están. Se pegan carteles, se despegan, se vuelven a pegar, unos a favor, la mayoría, en contra. Y aquí nos encontramos haciendo conjeturas sobre el asunto, donde la conciencia puede reclamarnos tanto nuestra opinión como el posicionamiento ante el debate.
Estamos llegando a un punto importante en la evolución de estas tendencias, pues podemos advertir que no se restringen al mero ámbito del instituto, sino que se trata de un movimiento extendido por todo el país y que está levantando enfrentamiento y polémica a lo largo y ancho de nuestra geografía. Concretamente, en Cataluña ya se está empezando a recoger firmar por parte de algunas organizaciones en defensa del toro. Porque hay que pensar que quienes están a favor de las corridas no están, precisamente, a favor del toro. Por parte de la conciencia de una parte de nuestra sociedad se sigue viendo al toro como a la temida bestia negra a la que hay que sacrificar. Esto pudo tener su sentido en los tiempos ancestrales en que el hombre se enfrentaba al toro con un simple palo, por carecer de otros recursos, para resarcirse de su inferioridad física y de su miedo ante una criatura mucho más fuerte como es el toro. Pero hoy día, toda esta moderna manipulación del sufrimiento no tiene más sentido que el de satisfacer la conciencia de un sacrificio que no conduce a nada más que a la realización de un espectáculo sin aquel sentido anímico, y a mantener probablemente el antiguo atavismo del sacrificio colectivo enmarcado en la imagen de un animal que en la actualidad no hace daño a nadie, si nadie se mete con él, tal como hacen la mayoría de los animales.
Hace unos años se llevó a cabo una encuesta, no recuerdo si por Antena 3, en la que se mostró que más del sesenta por ciento de los españoles estamos en contra de las corridas de toros. Esta tendencia ha progresado notablemente durante los últimos años. Recuerdo que hace unos tres meses el diario El País realizó el mismo tipo de encuesta a través de su página web, y al cabo de unos días pude comprobar que más del 80% de los votantes se manifestaron en contra de esta celebración mal llamada “fiesta nacional”. A mi consideración se le antoja que el resultado obtenido quizás sea algo alto debido al tipo de perfil del votante usual en ese diario. De todas formas, no deja de ser un indicativo importante a tener en cuenta.
Entre nosotros, en el Izpisúa Belmonte, estoy comprendiendo durante estos últimos días cómo los alumnos de los diferentes cursos se posicionan a favor o en contra de una de las tendencias. En algunos escasos casos el posicionamiento de determinados algunos y algunas sólo corresponde a una pura rivalidad entre alumnos que no se caen bien mutuamente. Sin embargo, en la mayoría de los casos puedo constatar que las declaraciones son sinceras y responden a un sentimiento interior, tanto en un sentido como en otro.
Convendría, no obstante, centrarse en la parte central de este asunto, es decir, en el animal a partir del cual surge toda esta controversia, el cual sufre todas las consecuencias del espectáculo sangriento que es la corrida taurina. El toro es un mamífero con un sistema nervioso similar al de otros tantos mamíferos, entre los que se encuentra el ser humano. No hará falta ser muy perspicaz para entender que las terminaciones nerviosas a flor de piel son igualmente sensibles a las diferentes agresiones exteriores, tales como el frío, el calor, el picor y el dolor, por citar algunas de ellas. Mantener que al toro le gusta ser sacrificado de la forma que sabemos, no solamente es ofensivo contra la inteligencia y la ciencia, sino que puede denotar, en la mayoría de los casos, una falta de sensibilidad y de práctica del raciocinio en la consideración del dolor del animal.
El otro día comenté ante algunos alumnos que por nuestras cercanías aún se practica la brutal salvaje costumbre de ahorcar a perros que ya no sirven para la caza (se ha publicado en alguno de nuestros diarios de Hellín), y que en algunos lares de España se practica –aunque en estos últimos tiempos afortunadamente no he sabido de ello- la poco extendida pero siniestra práctica de pinchar los ojos de algunos pájaros cantores, porque se cree, de manera maldita, que así cantan mejor. Estos actos pueden despertar tanto nuestra estupefacción como nuestro desprecio. Pero curiosamente nos encontramos con quienes se alteran por tales aberraciones y no consideran de la misma forma el sufrimiento del toro, que padece una verdadera y estructurada tortura.
Por no extenderme demasiado, sólo voy a pedirte una cosa: piensa que estás dentro de la piel del toro e imagina, por unos instantes y paso a paso, cómo te infligen ese tipo de castigo atroz y agonizante hasta llegar al sometimiento de una muerte terrible. Y a partir de ahora podrías también ponderar la posibilidad de pedir que abran el portón al toro para que pueda huir de la plaza en plena corrida. Ten por seguro que preferirá ir con los suyos a pastar plácidamente al campo. Pero no le dejan salir.
O mejor aún, pensemos que no vaya al ruedo.
Adolfo Rebolledo Gaudes, profesor de inglés en el Izpisúa Belmonte